El espejo roto que habla por vos, te muestra inerte, te muestra el dolor.
Te dice de a ratos que salgas de allí, que sueñes un poco, que seas feliz.
mientras se dibuja en él tu rostro, y una lágrima se deja caer.
Tu reflejo oscuro, tu imagen igual, tu mochila a cuesta, tus ganas de andar:
de irse muy lejos, de irse de acá, no importa distancia, cuando hay soledad.
Y vives pensando más de lo que pensás, en nada en concreto, en nadie más.
Patear el tablero, dejar todo atrás, empezar una vida con algo que contar.
Rebelarse un poco, de vez en cuando decir no, que cuando te das cuenta el día se acabó.
Hacer lo que te gusta, amar sin pretensión, que la vida es una sola y no hay repetición.