jueves, 4 de agosto de 2016

Pienso dejar de pensar.

Pensó en muchas oportunidades dejar de pensar y simplemente hacer. Lo hizo. Se dijo a sí misma "esta vez dejaré que mis acciones vayan más rápido que mis pensamientos". Fue inútil. En la primera ocasión que la vida le puso a prueba lo volvió a hacer aunque no fue un hacer literal. Digamos que sus pensamientos fueron más y ganaron la batalla a sus acciones. Entre tanto se dispuso a "vivir el momento" (el consejo que a diario le decían y ella replicaba cual loro). Conoció a alguien. Fiel a su estilo dejó que el protagonista de sus pensamientos se acercara y tratando de no "abatatarse" entre palabras y risas logró que la charla se vuelva cada vez más fluida. Mientras, su cerebro le hablaba más alto que su receptor y la distraían. Luchaba internamente con su mente. Extraño sí. Aún más difícil tratar de que no se diera cuenta el hombre en cuestión. Hasta que por fin pudo. Hizo callar a sus pensamientos, aunque sea por un momento. Ambos se fueron y cuando se contentó porque parecía haberlo logrado, decidió dar un paso. Él estaba dispuesto a responder hasta que se detuvo. Eso la descolocó. Sintió el fuego desde los pies que iba subiendo para estallarse en su rostro. Se sonrojó dirán. Murió de la vergüenza. Otra vez su mente le hablaba. "No tendría que haber hecho eso"; "ahora qué va a pensar de mí"; "no me va a volver a llamar". Y así continuó. Él se despidió en la puerta de su casa con un beso suave en su mejilla que le dió cierto respiro de alivio. Algo así como un guiño. Se acostó y con su almohada como presa de sus ideas mentales y confidente resignada otra vez las conversaciones silenciosas se hicieron presente hasta que se quedó dormida. 
La mañana siguiente encuentra un mensaje de él. Sí. No podía creer que hubiera escrito después de tan fallida despedida, pensaba incrédula. Lo abrió y en él se dejaba leer "Me encantó verte y salir con vos. Perdón si ese beso no fue tal. No quería que pienses cualquier cosa de mí. Si existe otra oportunidad no se volverá a repetir. Beso (que espero darte). Pensó "es el indicado".

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